domingo, 18 de diciembre de 2005

Perdóname por tanto...

Hay tantas cosas que no te dije. Por miedo, por vergüenza, por desconfianza. Y sí, confío en vos...pero en cierto modo, estás pagando lo que otros hicieron.
De verdad, que eres muy especial, y desde el primer día lo fuiste, siempre lo dije. Por la manera de contarnos las cosas (yo siempre más que vos), la manera de escucharnos, de aconsejarnos. Y sobre todo, esas confesiones tan íntimas que son nuestros escritos, eso es abrirnos el corazón de par en par.
No sé si algún día podré decir todas esas cosas, tampoco me sirve de gran ayuda que seas tan parecido a mí en algunas cosas. ¿Sabes? Muchas veces me río yo sola hablando con vos. Porque quizá, si nos hubiésemos conocido hace unos años, no habríamos llegado hasta aquí. Yo me hice más atrevida (quizá también sea por la distancia, por la tapadera tan buena que es la computadora, porque me han enseñado muchas cosas, y...muchas malas), por eso creo que si hubiera sido como yo era antes, mucho más parecida a tí, no habría surgido la amistad y el cariño que puede haber ahora.
Como ya te he dicho, esta semana me arrepentí de lo mal que me porté con vos. Tampoco sabía si te había importado mucho, y hasta hoy no lo he sabido, por eso, en ese momento pensé en ello pero no le dí tanta importancia como se la puedo estar dando ahora. Ahora sé que me porté mal, y si me dejas lo intentaré arreglar.
¿Cómo decirte que te quise? o ¿Cómo decirte que quise saber qué era estar contigo? o... ¿Cómo decir que no quiero hacerte daño? Como decír tantas cosas, cuando ninguno de los dos está seguro de nada, cuando ambos pensamos en cosas distintas la mayoría del tiempo, y muchas veces somos completamente opuestos, aunque tan parecidos.
Varias veces en la vida me preguntaron a qué tenía miedo yo. Siempre digo que solo tengo miedo a los espíritus, por muy gracioso que esto pueda parecer, pero es cierto. Nunca me asustó quedarme sola, nunca me asustó la oscuridad, es más...si hay algo que me asusta, trato de vencer el miedo yo sola. Si hay algo que veo que me cuesta hacer, o incluso que no puedo, por mucho que me duela, o muy mal que lo pase intento vencer el miedo. Pero sí, sí que soy miedosa si se mira por otro lado. Me da miedo decepcionar a los que me importan, me da mucho miedo decepcionarme más a mí misma. Siempre me ha gustado que la gente importante para mí, tenga una buena imagen mía, un recuerdo agradable...porque nunca sabes qué puede pasar el minuto siguiente a este. Por eso todo lo que hago lo analizo segundo a segundo y milímetro a milímetro. Y por eso mismo, no me cuesta NADA pedir perdón, incluso cuando sé que no fue culpa mía, si ese perdón evita algo malo.
Sigo diciendo que somos distintos pero tan iguales, que me sigo dando cuenta que cuando quiero contar algo, igual que tú, intento escurrirme. Y lo volví a hacer!
Bueno, si tienes que saberlo, lo sabrás. Todavía no estamos seguros de nada. Sí, yo sí estoy segura de algo. Me he dado cuenta que lo hice mal, y si tú me dejas quiero rectificar. A un buen amigo no se le debe hacer eso, y yo, otra cosa no lo sé, pero por los buenos amigos doy mi vida, y lo que me pidan. Eso sí, me tendrás que bancar mi miedo, al menos hasta que pueda superarlo. Cuando eso pase, te puedo asegurar que ya no habrá ninguna barrera.
Como me gustaría que me pudieras entender, como me gustaría que me ayudaras un poquito a superar ese miedo. Dame la mano, y espera un poco.
  • La Frase del día:

"Los ángeles están tristes porque ahora solo sueño contigo"

  • Y...la duda existencial:

¿Porqué siempre buscamos a la gente que más daño nos hace y menos nos conviene, si hay gente que se desviviría por nosotros a tan solo un paso de distancia?

A los primeros no les importamos lo más mínimo, o lo suficiente, y los segundos hipotecarían parte de su felicidad para que fuéramos felices aunque fuera con aquellos a los que no les importamos.

No hay comentarios.: