Esperanzas desesperadas
Siento que he perdido, pero no siento ser la ganancia o el premio de nadie, eso me derrota más aún si se puede dentro de este desierto de sentimientos que van y vienen. Caras que se cruzan, frases que resuenan, caricias dolorosas...
Pensé que podía ser distinto, pues algo me demostró que no era igual, pero ahora la realidad me golpea de nuevo, más fuerte si cabe, por la proximidad que sentía.
Quizá me equivocaba y solo hablé por el momento de júbilo, ya que en realidad sigo sin creer sus promesas, ahora todavía menos, pues todo esto me lleva a la conclusión de que yo estaba en lo cierto, tal vez no del todo pero no iba muy desencaminada.
Su indiferencia me sobrepasa. A lo mejor soy demasiado debil al compararnos, pero cada día me hace más daño su mirada hacia otro lado, su sonrisa complaciente o su saludo de buenas tardes.
Estuve a punto de arrodillarme y echar todo a perder...o darle una patada al destino y poner las cosas en su sitio, pero algo pasó de repente que lo impidió. Tal vez fue él, fervoroso creyente del destino, quien evitó cruzar su mirada con la mía de nuevo. ¿Por temor?
Me gustaría poder leer su mente ahora mismo, descifrar mi nombre en sus neuronas y saber qué debo de hacer al respecto, porque ahora mismo estoy perdida en medio del océano sin un triste trozo de madera flotante al que agarrarme.
- La Frase del Día:
"No me gusta que tengan el pito tan pequeño porque cuando lo buscas no lo encuentras"
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