sábado, 3 de marzo de 2007

Más de lo que esperaba y justo lo que necesitaba

Recordando ahora lo fría que empezó la noche, no puedo creer lo bién que acabó.
Casi ni nos mirábamos a los ojos, los dos tristes, cada uno por sus cosas, o preocupados por lo mismo y con pocas ganas de pensar qué hacer y muchas de hacer algo.
Una vez decidido, y puesto en marcha el rapto, las cosas empezaron a fluir. Un poco más de confianza, aunque la conversación seguía siendo escasa.
Después de los toques de intimidad, de distinción, de glamour...al entorno, y de acomodarnos, empezamos a brindar, no sé muy bien porqué, algo que se repetiría en numerosas veces a lo largo de la noche.
Después de media hora de conversación bajo una música no muy apropiada para la ocasión, acercamos posturas. Y tanto que las acercamos. Dejamos de estar callados a reirnos de todo, de estar uno a cada punta del sofá, a estar acostados y abrazados, de tener sueño a no querer dormirnos para no desperdiciar el momento.
Ese momento que no sabríamos cuándo se repetiría y que ha sido uno de los grandes, por su pureza, costará de superar.
Pensé que quizá, en otro momento, esa estampa me hubiese hecho llorar. Pero anoche tan sólo pedía que el tiempo pasase muy despacio, cosa que no ocurrió. Porque era como estar en el punto más alto de algo muy bueno, en el clímax de la noche ¿Y qué tal si se vuelve a repetir?
Aún ahora, todavía dudo que no fuera un sueño producto del alcohol mezclado con mi imaginación.
Sólo espero que todo lo a gusto que estaba yo, estuviese él también, porque al menos le sirvió para olvidarse de todos los malos rollos que le rondaban.
No hay nada mejor que emborracharse en buena compañía, reirse y olvidar lo que te tiene mal, para volver a empezar la semana con buen pié, o para levantarte con fuerzas para comerte el mundo, sino todo, al menos una parte.
Y yo me alegro de haber podido superar esa barrera que me impedía demostrarle cuánto le quiero sin miedo a que piense cualquier cosa rara de mí que no sea, y en el fondo pude hacerlo gracias a él que me ayudó.

Amigüito, te diga lo que te diga el resto del mundo, vales oro!!Nunca lo dudes!!

  • La Frase del Día:

"Ostia, me apetece tener algo en la boca"

1 comentario:

Anónimo dijo...

felicitaciones por el nuevo look y el nuevo enfoque. todos los dias se aprenden cosas, cositas que nos ayudan a subir; a planear, un abrazo ;)