Al otro lado de la puerta
Últimamente estoy más indecisa que nunca, más cobarde, más pensativa y dudo que sea porque me hago vieja (como dice mi hermana). Esta vez no le voy a tirar la culpa a los años, que ya se acercan. De echo, no voy a tirarle la culpa a nada, porque no soy de culpar por culpar.
Después de mucho pensar y poco dormir, estoy entrando en razón otra vez. Está claro que me gustaría que las cosas fuesen de otra manera, pero si cambiasen y se volviese todo inestable, no me lo perdonaría nunca, así que como dicen: más vale malo conocido… (en este caso sería: más vale vida conocida que pesadilla por conocer… más o menos…).
Llegados a este punto, en que las cosas están más o menos en su sitio, me aburro. Quiero decir, si no tienes algo en la vida por lo que levantarte cada mañana, algo por lo que sonreír o algo que conseguir… la vida se vuelve muy aburrida y monótona. Me falta algo. Tal vez haya sonado un poco suicida este último párrafo, pero no. Todo lo contrario. Intentaba describir una situación, en la que la monotonía llena todo tu tiempo, que echas de menos tus buenos ratos y sus razones (por algo tenías esos buenos ratos), también ansías soñar con que pase algo, pero con las cosas claras…¿qué puedo soñar?
Sigo diciendo que no estoy depresiva ni nada por el estilo. Sólo digo que me quejo cuando tengo mucho en lo que pensar, y ahora también me quejo cuando no tengo en nada que pensar, porque ya está todo claro…y todo sigue igual.
¿Qué he ganado? Muchas, muchísimas horas de sueño perdido (ya ves, no consigo conciliar el sueño antes de hora u hora y media en la cama).
Pensando un poco mientras escribo esto, puede que sí haya una razón para romper la monotonía, algo que conseguir o algo con lo que volver a calentarme la cabeza. Ayudarle. Aunque supongo que si necesitara mi ayuda me la hubiese pedido…o no (nunca lo hace con nadie). Me gustaría hacerle ver que no hace falta que disimule conmigo, que lo entiendo o puedo entenderlo. Pero bueno, si uno no quiere ayuda, ni la pedirá, ni la aceptará.
Y ahora la gente puede pensar que estoy volviendo a lo mismo de siempre. Si lo ayudas o quieres ayudarlo es porque te importa, y si te importa es porque… Sí, me importa. Pero no por un interés egoísta (por decir algún adjetivo), sino porque él una vez me sacó de una muy gorda. Que para él fue una tontería, pero no lo era. Porque si crees en alguien, si ese alguien es una buena persona, no hay nada más que decir. Pelea con uñas y dientes, defiéndela de todo, y sácalo de todas las que hagan falta. No dejes que nada lo hunda, porque si esa persona cae, tú no tardarás.
- La Frase del día:
"Me lo saco por dentro"
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