jueves, 4 de octubre de 2007

¡¡Menudo individuo!!

Hace tiempo escribía los posts hablando de una persona, y empezaba y acababa hablando de ella. Hablando pero sin hablar; quiero decir, hablando como hablo yo cuando me refiero a alguien, que nadie sabe quien es ni por qué lo digo.
Últimamente también lo he hecho alguna vez, aunque ni punto de comparación. Antes era espesa, y con cada línea me hundía más en el pozo de la oscuridad del post (¿sabéis qué es eso? Empezaba a condensarme en lo que decía. Como arenas movedizas) Supongo que lo hacía por la desilusión, mi estado de ánimo en ese momento, mi manera de escribir de entonces, mis sentimientos hacia esa persona… Bueno, que no voy a volver a lo mismo, o al menos voy a intentar no hacerlo.
Y he empezado así, porque hoy iba a dedicarle este post a alguien. ¡Mira tú, estoy de ánimo!
Hay individuos de estos que van por el mundo, dignos de estudio. Esta vez voy a hablar de un ejemplar único en el mundo (¡gracias a Dios!) En concreto, este individuo puede hacerme cabrear, reír y llorar en la misma frase (con esto ya os doy una pista). No, no estoy enamorada de este individuo y no, no me gusta.
Es la única persona que me ha logrado sacar siempre que ha querido mi lado rebelde y la chica mala que hay en mí, la única con la que no me he escondido para llorar y con la única persona que he hablado de todo. Ya sea de lo que no hablas con nadie, como de lo que tengo que ir a comprar cinco minutos después (es un decir). No me asusta nada de lo que me pueda decir, porque con el tiempo me he curado de espanto, aunque todavía aún me sorprende cuando (no muy a menudo. De echo sólo lo ha hecho dos veces en muchos años), pide perdón. Sí, no es de pedir perdón aunque sabe que algo ha sido culpa suya, creo que ni siquiera lo piensa.
Y puede que sea por esto, por que me saca mi lado rebelde que siempre lo tengo escondido. Y por que una vez fuera, me gusta. Pero bueno, yo no soy así, no sabría ir por la vida con esa actitud.
Hay veces que da un poco de miedo, eso de hablar tan sinceramente con una persona, saber que ella lo sabe todo de ti (valga la redundancia), que te tiene en la palma de la mano. No se debe hacer eso, no es buena idea, pero también hay veces que no sé decir que no y este individuo es una de esas personas que no conocen la palabra “no”.
Recopilemos: no conoce la palabra “perdón”, no conoce la palabra “no”, no sabe lo que es rendirse, no sabe lo que es tener el ánimo por los suelos a pesar de cualquier circunstancia (por muy mala que sea), tampoco sabe quedarse quieto cuando se lo pides, no puede dejar de hacer una cosa a pesar de advertirle que no la haga, no sabe perder y tampoco ganar. Es un tocapelotas como ninguno, pero de los gordos, es el mayor sinvergüenza (sin maldad) que he conocido, es un niño grande, y un viejo en un cuerpo joven. Si él es el blanco, yo soy el negro (o al revés), si él quiere dormir, yo quiero correr. Yo soy el día y él la noche. Le gusta jugar y a mí seguirle el juego, le gusta enseñarme y a mí que me enseñe. El fútbol, el tenis, y la admiración mutua. A pesar de todo, lo bueno y lo malo, ya hemos pasado mucho juntos…y lo que nos queda.


  • La Frase del Día:


"Donde hubo retuvo"


No hay comentarios.: