Aaron, cuídate
Siempre se dice que se le coge mucho cariño a los animales de compañía, y no sabéis cuánta razón tiene esa frase.
He tenido un montón de animales: desde hámsters asesinos hasta un loro corta-dedos, pasando por dos conejos (el segundo más que un conejo podría decirse que es como un gato, porque ya no cabe por la puerta de la jaula de lo enorme que está) y 7 perros.
Y bueno, no os voy a contar la vida de todos mis animales, primero porque no toca, y segundo porque quiero que sigáis leyendo.
He tenido un montón de animales: desde hámsters asesinos hasta un loro corta-dedos, pasando por dos conejos (el segundo más que un conejo podría decirse que es como un gato, porque ya no cabe por la puerta de la jaula de lo enorme que está) y 7 perros.
Y bueno, no os voy a contar la vida de todos mis animales, primero porque no toca, y segundo porque quiero que sigáis leyendo.
Nunca se cansó de jugar, ni siquiera cuando empezó a estar mal de las patas. Siempre cariñoso con todo el mundo. Y su mala costumbre de ir a recibir a cada persona que iba a su casa, con la boca abierta, y ganas de jugar.
Tan sólo una vez tuve que pegarle y luego me pasé una tarde con sentimiento de culpa, y dos días enteros jugando con él y consintiéndole cosas. Me puse tan nerviosa cuando ví que se enfrentaba a mi San Bernardo y tenía todas las de perder (la veterinaria nos dijo que debíamos crear roles entre ellos para evitar que se matasen el uno al otro: uno debía ser el débil, el otro el fuerte. Y, a pesar de ser un Pastor Alemán, el otro pesaba unos 40 Kilos más que él… Para conseguir esto, había que “echarle las culpas” de la pelea al más débil para evitar que lo volviese a hacer, por su bien), que como nos dijeron: un cubo de agua y los perros se asustan y se sueltan. No bastó para separarlos. Ni eso ni estirarles de la cola a ambos (eso no se debe hacer, pero me ví muy apurada). Cogí una escoba y le pegué al perro en toda la espina dorsal. La escoba se partió, pero el pastor Alemán se quedó igual (buena señal, porque no podía haber soportado hacerle daño al pobre perro). Al final todo quedó en un gran susto.
Aguantó 9 años a su “compañero de celda”. Siempre peleándose y luego no podías separarlos.
Y hace 3 meses los separaron definitivamente. Uno dentro de la jaula y el otro fuera. ¿Os podéis creer que dormían los dos juntos, separados por una verja?
Aguantó 3 meses, libre y enfermo. Porque tal y como lo sacamos de su “jaula”, empezó a empeorar.
Hace dos días no pudo más. No quiso que lo asesinaran, quiso dejarnos un buen recuerdo a todos y un día antes de que esto pasara se fue para siempre.
Ahora podéis pensar que hago un drama por nada, que era sólo un perro. Pero creedme, he tenido perros muy buenos y este era especial. Tenía algo que lo hacia especial. Y lo único que pido, es que no sufriera.
No sé qué va a pasar cuando vea sus cosas, o cuando llegue allí y no esté él para recibirnos, si ya me duele estar escribiendo este post en pasado...
Sólo sé que desde hace dos días me falta algo y ahora ya no lo tengo a él para que me distraiga y me haga olvidar.
Míralo, está de concurso!!
**fotoBlog**
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