miércoles, 13 de febrero de 2008

¡¡Sorpresa!!

Como decía antes, no he tenido tiempo de acostumbrarme a la buena vida. Horas después de acabar mi último examen ya tenía que estar pensando en cómo iba a organizar el tiempo para hacer todo lo que tenía que hacer al día siguiente y que nadie se enfadase conmigo.
Hay días que no tienes nada que hacer, y te gusta, porque puedes no hacer nada, y descansar. Otros no tienes nada que hacer, y estás deseando que llame cualquiera que esté igual que tú...y muchas veces no llama nadie.
Lo peor es cuando tienes que hacer tantas cosas y te falta el tiempo. Me estreso, como le pasaría a cualquiera. Sobretodo porque son cosas que debo hacer o que no puedo dejar de hacer (que no es lo mismo).
Así que después de 3 semanas sin levantarme apenas de la silla y sólo saliendo de casa para hacer exámenes, entrenar y ensayar, el primer día post-exámenes sólo me pude sentar la media hora de la comida y 8 horas más tarde para cenar (y porque al final se canceló la fiesta de disfraces por un malentendido a última hora).
Sábado movidito: comprar regalo para fiesta sorpresa por la tarde, comer rápido y casi de pie, ensayo, salir corriendo a dejar el material, y salir corriendo a la fiesta sorpresa para llegar antes que la homenajeada.
Y este fín de semana que viene, me va a pasar algo parecido. Otra fiesta sorpresa que todavía se tiene que preparar... Este año he empezado a odiar las fiestas sorpresa.
Puede que sea muy bonito cuando te hacen una: tú no tienes que pensar en nada, no tienes que preparar nada y si tienes suerte, en la fiesta estará todo hecho. Pero para los demás es un suplicio. Piensa en el regalo, piensa en el tipo de fiesta, piensa en la excusa para engañar a la víctima, piensa en la comida, la bebida, el sitio....aaaaaaaaaaaagggggghhhhh!!!!
Lo malo es que hace menos de un mes ya tuvimos otra fiesta sorpresa, y las ideas no abundan. Y si a eso le sumamos que a la supuesta víctima le hace muchísima ilusión (de echo lo estábamos planeando) hacer para su cumpleaños una fiesta de disfraces...no sé yo si le vamos a poder quitar esa idea de aquí a este fin de semana.
Así que este sábado, más estrés por todos los lados. Por la mañana a comprar el regalo (si todavía no lo tengo...espero que no), después de comer ensayo, y después del ensayo de marcha con la víctima a comprar los supuestos disfraces para la supuesta fiesta de disfraces...aunque más bien será: distraer a la víctima toda la tarde hasta la hora de la cena...cosa mala si tenemos en cuenta que yo soy la víctima de la víctima en cuanto a su creatividad.
Lo que no entiendo es, ¿por qué a los que les hacen una fiesta sorpresa siempre preguntan "por qué no me lo habíais dicho"? A ver, parece que la gente no tiene muy claro ese concepto: Fiesta Sorpresa. No hay mucho donde perderse, no? O... "¿por qué no me he dado cuenta de nada?". Más de lo mismo: si te hubieras dado cuenta de algo, ya no sería fiesta sorpresa y ya no estaríamos aquí haciendo el inútil y dándote gritos. Tal vez ese concepto lo deberían incluir en el diccionario.

Fiesta sorpresa: Reunión de personas para celebrar un acontecimiento, quedarse afónicos y gastarse el dinero en tonterías. Póstuma a la semana de locura por parte de los "cómplices" y demás "pringados" elegidos para la ocasión, que se vuelven locos buscando un regalo que sea más original que los demás, y que casi no llegan a la fiesta por el desmayo previo hinchando globos a pulmón.
  • La Frase del Día:

"Que haga la vista larga, che"

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