miércoles, 5 de marzo de 2008

Un paso más para la realización personal

Siempre he pensado que hay que llevarse bien con todo el mundo (a ser posible, que nunca lo es), ir con buena cara ante la vida, por lo que pueda pasar y tratar a todos por igual. Y tanto cine, supongo que me ha hecho exagerarlo todavía más.

El mundo es un pañuelo, como se suele decir, así que pensando que cualquier día, en cualquier momento te puedes cruzar con tus futuros suegros (puede que en singular), o cuñados, o con alguien que el día de mañana puede ser tu pareja, o tu jefe... Imagina que hoy, quedas mal con él, ella, ellos... ¿Qué cara les pondrás cuando los tengas delante de nuevo y recuerdes lo que pasó hace tiempo? Lo más normal sería que quisieras que se te tragase la tierra.
Como a mí eso me pasa a menudo, y no por cosas que hago yo, sino porque siento vergüenza ajena, por aquellos que ni la sienten ni saben qué es, no quiero tener que desear por mí que se me trague la tierra el día de mañana.

Pues hoy me ha pasado algo así (aunque no tanto como para desear desaparecer).
Imaginad, que llevo 13 años viviendo donde vivo, y desde hace 10 más o menos, me cruzo con una persona casi todos los días. Esta persona parece que no se inmuta por nada. A lo mejor soy demasiado...alegre y sonrio mucho, pero quieras que no, ver a una persona todos los días durante tanto tiempo, hace que de vez en cuando te la cruces y se ilumine una pequeña sonrisa en tu rostro. Como un saludo hacia la otra persona, que no es tal.
Seré feliz, pero no tonta. Me explico: no es como si te negaran el saludo, o te giraran la cara al verte, pero te anima a no volver a hacerlo. Desde entonces esta persona no me cae nada bien. Hay personas que, sin conocerlas absolútamente de nada, te caen bien o mal. Pues esta me cae muy mal, y no sólo por eso, sino porque es serio y mira por encima del hombro a las personas (o eso parece). Y su hija...no es menos. De tal palo...

Pues nada, hoy he dado mi primer paso para empezar mi vida laboral. Primer trabajo, entrevistas de trabajo, nervios, nervios, nervios...Y mi primer jefe, o encargado. Se abre la puerta y ...¿¿¿a quién tenemos sentado en el despacho??? ¡¡Habéis adivinado!! Míster simpatía en persona. Allí, mirándome como me mira cuando nos cruzamos todos los días (supongo que se habrá acordado de quien soy. O tal vez le pase como me ha pasado a mí taaaaaaaaaaaaaantas veces, que sé que conozco esa cara, pero no sé ni de cuándo ni de dónde).
Y allí estábamos en la entrevista. ¡Que incómodo ha sido! Yo trataba de estar natural, al menos lo conocía de mucha vista, y eso ha hecho que estuviera menos tensa, pero esque el hombre este no ayudaba en nada.
Lo peor van a ser los meses que voy a tener que pasar allí. Porque esto cada día...
Ya había escuchado eso de que: de normal los jefes siempre te caen mal, o es lo normal (supongo que porque son jefes, están por encima de tí, y te controlan, te mandan, te exprimen...) pero si yo todavía no he empezado!!!

Y nada más. Me he pasado para contaros mi experiéncia, para que no quedéis mal con nadie ni os acordéis de la madre que parió a nadie o algo por el estilo, porque sí que tienen razón y este mundo es bastante pequeño.

¿Quién diría que ese hombre estudió lo mismo que yo? Siempre supuse que era algún jefazo de cualquier mediana empresa, o incluso la suya própia... Y mírame ahora...
Supongo que Mister simpatía no me va a dar histórias interesantes para mi blog, así que espero que exista alguna personilla por mis alrededores con el/la que se pueda dialogar e intercambiar opiniones (y si no hablamos del jefe, mucho mejor, porque todo será que sean hermanos, o tío y sobrino o cualquier cosa peor).

¡¡A cuidarse!!


  • La Frase del Día:

"¿Cómo te atreves a osar?"

No hay comentarios.: