Historia de unos pantalones
Después de comprarme los pantalones piratas, y haber esperado una semana para poder ir a recogerlos (me venían grandes de cintura), estuvieron un mes en casa hasta que me los puse por primera vez...y ¡¡Sorpresa!! me volvían a venir grandes de cintura. No me lo explicaba...pero esta vez todavía era peor.
La verdad es que eran bastante cómodos, fresquitos, y apañados... Podías ir infomal y si querías, bastante bien arreglada.
Me los puse cuatro o cinco veces, hasta que un día, vino mi amiga al chalet a pasar el día, y nos teníamos que ir de compras por la tarde, como no...me puse los pantalones para ir fresquita.
Al sentarme en el coche, me di cuenta que se me estaba haciendo un agujero en la rodilla del pantalón...pequeñito, pero agujero al fin y al cabo.
Al sentarme a mitad de tarde, me di cuenta que se estaba haciendo un poco más grande...
Pero lo bueno vino al ver a la prima de mi amiga, una nena de 10 meses en el carrito, que me agaché para jugar con ella y ahí si escuché como me acababa de quedar sin pantalón.
Tampoco era para tanto, según me decían, ahora todo el mundo iba así, con los pantalones rotos...y al fin y al cabo, no se veía tanto. el problema era que yo sabía que no eran así esos pantalones y me sentía mal.
Le dije a mi madre a ver si me podía hacer un "apaño", al menos para que no se hiciese más grande el agujero y lo intentó, pero bueno, como no puedo estar sin agacharme, al ir a coger los zapatos del armario...rompí lo que había cosido mi madre (todo menos en los costados...bien, al fin y al cabo no se me haría más grande).
Anoche murieron definitivamente los pantalones. Y mira que me duele decirlo, porque yo soy de comprarme muchos pantalones baratos, en lugar de comprarme uno y caro. Pero este no estaba mal, y era el único que me habia gustado.
Llegamos del concierto unos amigos y yo y me di cuenta que lo que había cosido mi madre, hacía su efecto, pero mal. Había impedido que se me hiciese más grande en horizontal, pero ahora iba en vertical. Ahora sí que no podía salir a la calle con ellos. Y mis amigos se encargaron de arreglarlo. Un estironcito por aquí y otro por allí, y ya tienen un trozo de pantalón mío cada uno de recuerdo, a parte de dejarme la raja del pantalón hasta la cintura (eso sí, tan sólo de un camal), bien, no?
Y aquí es donde acaba la história de unos pantalones de 45 €, que me acaban de dejar medio huérfana, eso sí...mis amigos están muy contentos con mi "pequeño recuerdo".
- La Frase del día:
"Yo era tía, no es broma"
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