lunes, 20 de octubre de 2008

Primera parte o cómo llegar a Dublín sin perderse

Organizado un viaje hace más de un mes, con el objetivo de darle una sorpresa a una persona por su futura boda, llegado ya el día, los nervios se nos salían a todos (al menos a los tres más “allegados” a esta persona) por las orejas.
Después de ocultarle durante un mes la verdad y haber maquinado una excusa para llevárnosla con la maleta hecha, debíamos partir hacia el aeropuerto de Alicante sin que empezase a sospechar.
Primero que nada, el GPS no debía de ser visible para esta persona, y segundo… el GPS no debía equivocarse al llevarnos. Lo primero era relativamente fácil… lo segundo, ahora os puedo decir que no. Los GPS se pierden.
Se ralló muchísimo, perdió el norte…bueno, y el sur y el este… Recorrimos dos veces un tramo de 14 Km (más o menos) para luego meternos en una montaña que no se acababa nunca, llegar a una gasolinera (que a algunos les recordaba a una película ¿¿¿¿”Kilómetro 666”????. Perdonad mi ignorancia pero no la he visto) donde después de muchos kilómetros hechos en balde y cuatro relojes que marcaban que íbamos a perder el avión…el único hombre…cabezón por naturaleza, nos dejó preguntar cómo salir de aquella montaña sin perder más el tiempo.
Intentamos que el GPS recalculara la ruta, pero seguía sin encontrar el norte. Algunos pensaban que no cogíamos el avión… la futura sorprendida seguía en los mundos de Yupi, y de vez en cuando se enfadaba y quería volver a casa porque no le gustaban las montañas.
¡¡Sí llegamos!! Y claro, yo dije que sí que llegábamos…justo, pero llegamos. Claro, que todavía teníamos que pasar por la puerta de embarque… (y que la sorprendida no tuviese ninguna botellita con líquido).
Dublín, allá vamos!!!
Nada, que fue bastante complicado, después de entrar los últimos al avión, encontrar un sitio para 6 personas, incluso alguno donde nos pudiésemos sentar de dos en dos, pero eso ya era lo de menos, habíamos llegado al avión después de perdernos dos veces, y una de ellas en una montaña interminable.

Cuando en un avión te das cuenta que a tu compañero de al lado le cae un cubito de hielo encima… piensa mal. Cuando la siguiente eres tú, gírate y busca al gracioso que está jugando con la bebida. Pero nunca, nunca pienses que se ha estropeado la refrigeración del avión… y sobre todo… no lo digas en voz alta!! Que mala idea tuve al decir que yo no había tirado ese cubito de hielo. Menuda se armó!!!
¿¿Y cuando se llega a un país en avión, qué es lo primero que se hace?? (después de pedirle al azafato que te devuelva tu maleta que ha guardado estratégicamente en alguna parte del avión…) El Papa Juan Pablo besaba el suelo nada más bajar del avión, nosotros fuimos más “originales” y nos metimos debajo del ala del avión (que empezaba a lloviznar), nos dimos un abrazo en grupo y nos pusimos a saltar y a dar vueltas. ¡¡Dios mío, ahora que lo pienso…menos mal que no nos conocía nadie!! Mentira, sí nos conocían…pero nos dimos cuenta luego. El mundo es un pañuelo.
  • La Frase del Día:

"¿Por qué conducen tan al revés?"

  • La Duda Existencial del Día:

¿¿Por qué siempre se olvidan de felicitarte las personas que más interés tienes en que lo hagan??

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